La Central Nucleoeléctrica en Veracruz tras el paso del huracán Stan en 2005. (Foto: Cuartoscuro)
La Central Nucleoeléctrica en Veracruz tras el paso del huracán Stan en 2005. (Foto: Cuartoscuro)

El 25 de abril de 1986 un accidente en la Central Nuclear de Chernobyl cambió para siempre la imagen de la energía atómica y en muchos sentidos la fisonomía de la Tierra.

A 33 años del desastre que dejó una huella ecológica que perdurará siglos en Ucrania y Bielorrusia, la fascinación por la historia ha revivido en las charlas de café y la atmósfera digital. Una miniserie de HBO basada en el libro “Voces de Chernobyl, de la ganadora del Nobel Svetlana Alexievich, ha inquietado al público desatando inevitablemente la pregunta: ¿puede acontecer otro accidente similar?

REUTERS/Gleb Garanich
REUTERS/Gleb Garanich

En México las miradas apuntan de inmediato a la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde, ubicada en Punta Limón, municipio de Alto Lucero, Veracruz, aproximadamente a 77 km al norte del Puerto de Veracruz y a seis kilómetros de la localidad de Palma Sola.

La instalación cuenta con dos reactores nucleares que generan 1,604 MW para producir el 3.2% de la energía total del país. Se distribuyen en Laguna Verde Central 1 y Laguna Verde Central 2.

Para los no avezados en temas de física nuclear es fácil ser presa de la inquietud sobre el potencial peligro de la central nuclear mexicana. Infobae México consultó al Ing. Carlos Villanueva Moreno, vocero auxiliar de la Sociedad Nuclear Mexicana (SNM), para aclarar las preguntas más recurrentes del público.

En Chernobyl una acumulación de vapor en el reactor provocó un estallido y el colapso de 200 toneladas de hormigón, que dejaron escapar los materiales radiactivos a kilómetros a la redonda.

¿Podría suceder algo así en Laguna Verde?

“La energía nucleoeléctrica en todas las centrales se basa en el principio científico de la fisión del U235 y del Pu239 con neutrones”, explicó el científico.

“La diferencia radica en que utilizan diferentes sistemas tecnológicos para lograr la fisión con neutrones”.

Villanueva Moreno explicó que no hay similitudes entre las plantas de Laguna Verde y la malograda Chernobyl.

“Las centrales son muy distintas; un reactor RBMK en Chernobyl y uno BWR en Laguna Verde”. Para el especialista, un accidente como el que se vivió en la ciudad de Prípiat es imposible y radica en ese aspecto.

Laguna Verde trabaja con uranio ligeramente enriquecido en U235 como combustible, que al fisionarse con neutrones produce radioisótopos como el I131, el Sr90 y el Cs137, indicó Villanueva Moreno.

En 2002 activistas de Greenpeace informaron que las autoridades de Laguna Verde y la Comisión Federal de Electricidad ocultaron a los diputados de la comisión investigadora de la central nuclear, que el reactor habia sufrido un paro de emergencia, en su pasada visita el 31 de enero.

Problemas de seguridad en Laguna Verde

Los encargados de Laguna Verde coinciden con Villanueva Moreno en que contrario a la creencia popular, una explosión similar a la de una bomba atómica, es imposible en la central nuclear.

“Esta es una creencia que confunde a algunas personas que carecen de información acerca de las centrales nucleares y es la principal causa de temor”, se lee en el sitio web de la central.

“Es imposible que un reactor nuclear explote como una bomba atómica, porque no pueden conjuntarse las distintas  condiciones que se requieren para que la explosión tenga lugar. Una explosión en una bomba es el resultado de una reacción en cadena  sin control y se produce con Uranio altamente enriquecido en un porcentaje superior al 95%, el Uranio del reactor contiene solo el 4% de dicho material“, explica.

El vocero del SNM indicó que los procesos de emergencia están determinados para la Comision Nacional De Seguridad Nuclear Y Salvaguardias (CNSNS), en la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en Materia Nuclear.

La información oficial también minimiza las probabilidades de un escape de material radioactivo y deja claro que existen vigentes todos los protocolos para actuar en caso de emergencia.

Sin embargo, la Asociación Mundial de Operadores Nucleares otorgó una calificación reprobatoria a Laguna Verde.

Un informe de la revista Proceso que cita datos oficiales obtenidos por la Ley de Transparencia, reveló que la planta tiene graves problemas de técnicos que la han obligado a realizar paros, también hay un manejo inadecuado de los residuos y peor aún, sus trabajadores han sido expuestos a peligrosas dosis de radiación.

Ana Luisa Rodríguez Valladares, una trabajadora con 20 años de experiencia, resultó gravemente herida por un accidente durante la recarga de combustible de uno de los reactores de la central, el 20 de agosto de 2017.

Los datos de la exposición de Rodríguez Valladares y otros cuatro trabajadores, consta en el expediente de la inspección IIIE-01/18-LV01 .

A pesar de ser considerada “personal ocupacionalmente expuesto” (POE) a condiciones laborales peligrosas, inseguras o contaminantes, para realizar la tarea le entregaron un overol, careta y mandil de plástico.

La empleada informó a  inspectores de la CNSNS, que realizaron una investigación de lo sucedido en diciembre pasado, que ella pidió cambio de indumentaria.

“En mi experiencia de área, el equipo no era el adecuado para las condiciones de la válvula”, dijo.

El técnico de protección radiológica argumentó que los niveles de radiación eran bajos para equiparla con otro tipo de indumentaria. Los trabajadores viven con las secuelas de la exposición y son botón de muestra de las condiciones en las que trabajan en la planta.

Si bien técnicamente Laguna Verde y Chernobyl son diametralmente opuestas, en términos de problemas de seguridad y opacidad comparten algunas similitudes.

La importancia de Laguna Verde

“Laguna Verde soporta la carga base de la región Oriental del sistema eléctrico interconectado nacional, las 24 horas del día los 365 días del año. Si se llegara a cerrar la central habría una grave escasez de energía eléctrica en Veracruz, Puebla, Hidalgo, Estado de México, Morelos y la Ciudad de México”, estableció Villanueva Moreno.

Si bien un accidente nuclear como el que se vivió en Chernobyl en 1986 resulta imposible en Laguna Verde, México no ha estado exento de accidentes con materiales radioactivos.

En 1983, poco más de dos años antes de la explosión de un reactor en la planta nuclear ucraniana tuvo lugar el que es considerado el mayor accidente con material radioactivo en América Latina.

La tragedia tuvo su origen en el Centro Médico de Especialidades de Ciudad Juárez, en Chihuahua, cuando en 1977 un grupo de doctores del hospital privado compraron una máquina de radioterapia equipada con una bomba de Cobalto-60 -, un isótopo radiactivo sintético que emite rayos gamma utilizado para tratar a pacientes con cáncer. Seis años después le encomendaron a un trabajador de mantenimiento del hospital llamado Vicente Sotelo y uno de sus amigos llamado Ricardo Hernández, para que se la llevarán y vendieron como fierro viejo.

El depósito de chatarra el Yonke, donde fueron depositados los residuos radiactivos (Foto: Captura de pantalla)
El depósito de chatarra el Yonke, donde fueron depositados los residuos radiactivos (Foto: Captura de pantalla)

Los encargados de deshacerse del equipo perforaron el contenedor hasta llegar al material que emitió la radiación a las zonas circunvecinas.

La falta de capacitación y destreza en el manejo de desechos, originó la exposición masiva de la que se conocen pocos datos oficiales. Años después fue bautizado como “el Chernobyl mexicano“.

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