En el mejor momento del partido, un golazo de Roger Martínez le abrió el camino a Colombia, que después aguantó y selló el 2-0 con un anticipo de Zapata.

Poco bueno suele sacarse de la falta de ideas claras. Y si encima hay confusión para ejecutarlas, las evidencias saltan a la vista. Mucho de eso le pasó a la Selección anoche en su pálido debut en la Copa América con una derrota que ensancha las dudas y presagia vientos fuertes de tormenta.

Cuesta entender la falta de ideas y la pasividad que tuvo Argentina en el primer tiempo, ante un rival que de entrada dejó en claro su propuesta de agruparse bien desde el medio hacia atrás, dispuesto a presionar sin ceder un centímetro. Estacionado Messi en la derecha, previsible en cada intento con sus diagonales. Fuera de sintonía Agüero, escondido detrás de su marca Di María, el único socio que le quedaba al crack del Barcelona era Lo Celso, pero el rosarino se estacionó demasiado en mitad de cancha, pegado a Paredes y con pocas luces para adelantarse unos metros y provocar desorden en el rival. Para colmo, ni Saravia ni Tagliafico escalaban metros para aportar ideas de lo que parecía un desconcierto generalizado vestido de celeste y blanco.

Pasados los 20 minutos, Colombia notó que podría sacar provecho de la confusión argentina para romper líneas y animársele a Armani, que en una de sus pocas intervenciones comprometió al equipo con una floja salida. La lesión de Muriel les vino bárbaro a los cafeteros, ya que su reemplazante, el ex Racing Roger Martínez, puso en aprietos a la defensa argentina cada vez que se juntaba con Falcao. Sin chances de gol claras por ningún lado (lo más parecido fue un tiro desde fuera del área chica de Colombia que se fue por encima del travesaño), la etapa se fue sin pena ni gloria al descanso.

En 45 segundos, los primeros del complemento, Argentina hizo más que en el primer tiempo. A la salida nomás combinaron Messi y Agüero, quien cedió a Paredes que entraba libre y sacudió un derechazo que se fue apenas rozando el palo derecho de Ospina. El mismo Paredes tuvo otra chance clara que desvió el arquero a los 15 de manera fenomenal. Messi desvió un cabezazo con el arco libre impropio de Messi. Colombia resistía mientras espiaba algún hueco en el fondo de Argentina. Y en la primera que dispuso, James Rodríguez hizo gala de su talento y puso un cambio de frente magistral que  Roger Martínez definió de manera brillante para poner el 1 a 0.

Los últimos 15 minutos fueron a pura confusión, con arrebatos emocionales como estandarte, nervio y pierna fuerte en cada pelota, pero escasa claridad para encontrar soluciones. El empate podía llegar por una serie de impulsos. Y no llegó. Llegó el segundo de Colombia a cinco del final (anticipo de Zapata, distracción de Pezzella y Otamendi) para abrir los mismos interrogantes de siempre.

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