A doce años de la tragedia de Ecos, la Corte Suprema de Justicia decidió hoy reabrir la causa por la muerte de 12 personas, la mayoría de ellos adolescentes que habían viajado a hacer tareas solidarias y fallecieron cuando el micro en el que iban chocó de frente contra un camión conducido por un chofer alcoholizado. El caso, que conmovió a la sociedad, había quedado al borde de la nada cuando la justicia de Santa Fe declaró prescripto la causa, pese a la condena que recaía sobre el conducto del micro en el que iban las víctimas.

Con los votos de los jueces Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton y la disidencia de Carlos Rosenkrantz, el máximo tribunal aceptó hacer lugar a un recurso extraordinario que habían presentado los familiares de las víctimas, con el apoyo de la Procuración General.

El voto mayoritario se remitió a los argumentos de la Procuración diciendo que la decisión de prescribir la causa no estaba debidamente fundada. Rosenkrantz, en cambio, opinó que la sentencia de la Corte de Santa Fe no era arbitraria y por tanto consideró que correspondía desestimar la queja traída.

Con este fallo, la Corte dejó sin efecto la sentencia que había dispuesto la prescripción (el cierre de la causa por el paso del tiempo) y que había revocado la condena de quien se había considerado era el responsable en calidad de autor de varios delitos de homicidio y lesiones por imprudencia. Ahora, la justicia de Santa Fe tendrá que dictar un nuevo fallo.

No te lo puedo creer. Esperá que necesito tomar aire“, dijo Diego Molina, ex esposo de la docente que acompañaba a los nueve chicos del colegio Ecos y que también falleció en el accidente, cuando atendió el llamado y se enteró por Infobae de la decisión de la Corte. “Para nosotros es importantísimo poder tener esta chance:  saber si hay un culpable o un inocente detrás de esto”.

Necesitamos que la Justicia después de tantos años se expida. No puede quedar como si nada. Acá hubo dos errores humanos: una mala maniobra del chofer y la otra un conductror completamente alcoholizado, además de los controles que tiene que haber en las rutas y que nunca funcionaron”, afirmó. Molina afirmó: “esto no podía quedar en la nada, la justicia de Santa Fe hizo lo que quiso, para sacar copias de un expediente tardaban seis meses… Estuvo todo muy manoseado. Dictaron la prescripción a días de un aniversario… Es una gran noticia”.

En diálogo con Infobae, Sergio Kohen, papá de uno de los chicos fallecidos, también celebró el fallo, aunque con sabor amargo por tanto tiempo de espera. “La Justicia llega tarde, pero al menos es algo. Esperamos más de un año y medio para tener esta decisión de la Corte que permite que esto no quede en la nada”. Kohen insistió en cuestionar a la justicia provincial y en señalar que el acusado “nunca estuvo preso” por lo que sucedió y siguió manejando como si nada.

(NA)
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El caso. Todo ocurrió el 8 de octubre de 2006, cuando un grupo de chicos del colegio Ecos que viajaron a hacer tareas solidarias de El Impenetrable, Chaco volvían hacia  Buenos Aires. A unos 200 kilómetros de Santa Fe capital, en el kilómetro 689, en el departamento de Vera, el micro que los llevaba por la ruta 11 se topó con un camión zigzagueante que venía por el carril contrario. El chofer no solo no bajó la velocidad ni se detuvo en la banquina a esperar que el vehículo pasara. Hizo la peor maniobra que podía haber hecho: dio un volantazo que lo hizo chocar de frente. Murieron nueve estudiantes y una maestra. También el chofer del camión –que estaba cerca del coma alcohólico- y su acompañante.

El principal responsable fue Ángel Soto, el conductor del camión, que iba al volante borracho y en zigzag y murió en el hecho. La causa, entonces, apuntó al  conductor del micro en el que viajaban los chicos: Oscar Atamañuk, a quien se investigó para establecer si circulaba a una velocidad mayor a la permitida y si la maniobra que hizo para evitar la colisión contribuyó o no a magnificar la tragedia.

Los tres juicios. Atamañuk afrontó tres juicios. El primero fue en 2009 y fue absuelto por el juez Jorge Galbucera, pero el fiscal apeló y la sentencia fue anulada por la Cámara Penal de Apelaciones de Vera. El segundo llegó en 2011. El juez penal de Reconquista Virgilio Palud condenó al chofer a tres años de cárcel en suspenso por homicidio culposo. Pero la defensa apeló y el fallo fue anulado por la Cámara de Penal de Rafaela: el juez se había olvidado de tomarle la indagatoria al acusado. El tercer juicio tuvo lugar en 2013. El juez Jorge Oscar Fernández dictó la condena a dos años y medio de prisión por “homicidio culposo” y “lesiones culposas” y una inhabilitación para conducir por cinco años.

Pero ya para ese entonces la defensa había iniciado un planteo de prescripción, que tiene éxito en julio de 2014 en la Cámara Penal de Rafaela, con la firma de los jueces Rodolfo Roulet, Juan Manuel Oliva y Hugo Degiovanni. Tres años después, la Corte Suprema de Santa Fe confirmó la decisión, pero el fiscal general de Santa Fe Carlos Steigmayer planteó un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia. “Nadie chocó, nadie tomó alcohol, nadie condujo mal pero murieron 9 chicos y una docente. INjusticia de Santa Fe”, decían en el décimo aniversario los familiares de las víctimas.

El acusado. “Sé que no tuve la culpa”, dijo el chofer en 2016 ante una consulta periodística. Refugiado en Monte Caseros, provincia de Corrientes, Atamañuk afirmó que el “el camionero sabe lo que hizo”. “La verdad es que un tipo borracho salió a la ruta y nos chocó a nosotros. El destino coincidió con nosotros. Yo hice todo lo posible para esquivarlo, no pude, por eso soy el peor de todos. Si mi maniobra hubiera salido bien, hoy sería el mejor de todos”, dijo.

Pero los familiares insistieron en reclamar profundizar sobre la responsabilidad del chofer. “Muchos nos preguntan por qué vamos contra el chofer del micro. Simplemente porque era el primer eslabón de la cadena de responsabilidades –explicó a Infobae Carlos Ecker, el padre de otro de los chicos fallecidos-. Creemos que el chofer fue culpable porque todos los peritos en esta causa y los expertos dicen que su conducta hizo posible esta tragedia. Porque no frenó en la banquina esperando que ese bólido zigzagueante pasara, sino que hizo la peor maniobra que podría haber hecho un conductor profesional que fue pegar el ‘volantazo’ hacia el lado contrario de la ruta, por donde venía el camión con un chofer borracho, al borde del coma alcohólico”.

El fallo de la Corte: